Don Fulano agoniza y los familiares
llaman a un sacerdote para que lo ayude a bien morir.
Llega el padrecito y se
encuentra en el cuarto del moribundo un cuadro dramático:
Médicos, enfermeras y
familiares con caras tristes. Se acerca el sacerdote a la cama y dice: “Vamos a
ver a este enfermito” .
En ese momento el enfermo mueve desesperadamente los
labios queriendo decir algo, por lo que ordena: “¡Rápido, papel y lápiz para
este buen hombre!”.
Le facilitan prontamente lo pedido, el enfermo escribe
torpemente unas palabras y fallece.
El sacerdote toma el papel, lo guarda en la
bolsa y se prepara a dar la absolución y los santos oleos al difunto. Después
conforta a los deudos y se despide partiendo a su parroquia.
Al llegar allí se
acuerda del secreto de confesión que trae en la bolsa, lo saca y lee: “¡Quita
las patotas de los tubos de Oxigeno Wey..!!!”
Upss...!!! Queee mamucho el sol
Unos Rapidines
Don Generoso va por la calle y se
atraviesa un limosnero.
“¿No me da tres pesos?” “¡Como no, mi’jo!”
peso welter,
peso gallo y peso pluma, y si quiere le doy otros dos”.
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Don Generoso llega a su casa con una
bicicleta nueva y, sin hacer caso de las protestas de la familia, trepa a su
chamaco y lo empuja a la voz de: “¡Pedaléile!
¡Pedaleíle!”
El chamaco azota y don Generoso lo vuelve a trepar, lo
empuja de nuevo y grita: “¡Pedaleíle!”
“¡Pedaleíle!”. pero el chamaco
azota de nuevo y don Generoso exclama: “¡Ah que caray! ¡Además de manco, tarugo!”
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Pepe (en voz baja); “Vaya amiguita que
me has presentado, es más gorda que una ballena, tiene la nariz de gancho, el
pelo pintado y le faltan cuatro dientes además tiene un lunar peludo en la
mejilla”
Paco; “No es necesario que hables en voz baja. También es sorda”




























